Mérida, Yucatán. A 3 de enero de 2026
Condeno de la manera más enérgica y categórica el bombardeo y la intervención militar perpetrados por las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en territorio soberano de la República Bolivariana de Venezuela, así como la sustracción ilegal del presidente Nicolás Maduro, hechos que constituyen una grave violación al derecho internacional, a la Carta de las Naciones Unidas y al principio fundamental de autodeterminación de los pueblos.
Este tipo de acciones unilaterales no solo vulneran la soberanía de una nación latinoamericana, sino que reavivan prácticas intervencionistas que históricamente han provocado dolor, inestabilidad y pérdida de vidas civiles en nuestra región. Ninguna diferencia política, ideológica o diplomática justifica el uso de la fuerza ni la imposición externa sobre el destino de un pueblo.
Desde una postura firme en favor de la paz, el diálogo y la solución pacífica de las controversias, reitero que los conflictos internos de cualquier país deben resolverse exclusivamente por su propio pueblo, sin injerencias extranjeras y con respeto irrestricto a su soberanía. América Latina merece ser una zona de paz, no un escenario más de la guerra y la dominación.
La comunidad internacional debe actuar con responsabilidad, exigir el cese inmediato de estas acciones y privilegiar las vías diplomáticas, el respeto mutuo y la cooperación entre las naciones. La paz no se construye con bombas; se construye con justicia, diálogo y respeto entre los pueblos.